Esta tierra es como una semilla cubierta por una mezcla de tres de los cuatro elementos primarios: agua, aire y fuego, y luego envuelta en el manto de los siete cielos. El universo es como una fruta infinitamente inmensa cuya cáscara y pulpa protegen su semilla. Toda la materia creada es como capas de luz, colores, texturas, sabores y aromas protegiendo a esta bendita tierra, la preferida por el Creador, la madre de toda creación. A su vez, nutrida por maravillosos minerales, la vegetación es creada en sus entrañas y rebosa en campos, bosques y huertos. Con el tiempo se transforma en animales grandes y pequeños. Luego, erguido en sus dos pies, vestido con el cuerpo de un animal, aparece el hombre. Su cuerpo animal encierra su corazón, que alberga el reconocimiento del Creador y contiene Su amor.

El corazón del hombre es el centro y la esencia de todo el universo creado y está enamorado de su creador, quien dijo:

“No tengo espacio en todos los cielos y las tierras que he creado, pero si quepo dentro del corazón de mi amado servidor.”

El corazón no es el pedazo de carne que bombea sangre, que está dentro del cuerpo de un animal erguido en sus dos pies. El corazón es el espíritu del hombre perfecto. El mejor ejemplo de perfección es aquel cuya alma iluminada es la primera creación de Dios, el último de los profetas, el sello de las profecías, Hd. Muhammad Mustafa, paz y bendiciones de Allah para él. Él dijo:

Los mandamientos de Dios para la humanidad son mi fe y convicción; el alma que Dios ha puesto en mi es mi guía, mis acciones; y la Verdad es mi posición.”

Si estas tres cualidades son logradas en un ser humano es entonces un verdadero creyente, un creyente que ha logrado el verdadero conocimiento de Dios, un hombre perfecto. Dios se dirige a este ser humano:

“Si no fuera por ti, si no fuera por ti, No hubiese creado la creación.”

Y:

“He creado todo y cada cosa para ti, y a ti te he creado para Mi.”

Si la persona solo tiene las dos primeras de estas tres cualidades, entonces es un verdadero y sabio creyente. Si solo logra la primera cualidad la persona cree ciegamente y queda expuesta a actuar en forma inconsciente y negligente. Y si carece de las tres cualidades, está perdido en la oscuridad. 

Si se imaginan a la humanidad como un solo hombre, el hombre perfecto es el corazón latiendo que mantiene a la humanidad con vida.

Ni en los cielos ni en los mundos, ni siquiera en los ángeles de Dios se puede encontrar lo que hay en el corazón de un hombre que ama.

A pesar de que el hombre perfecto es valorado y honrado por Dios Todopoderoso, quien le dio Sus propias divinas cualidades y Sus hermosos nombres, compasión, amor, sabiduría, poder y mucho más, el hombre perfecto no puede hacer lo que desea; puede que sea incapaz de lograr sus propósitos mas puros. El abandona todo deseo, anhelo, o querer; se deja guiar adonde Su Señor lo desea. ¿No han visto o escuchado acaso a reyes bondadosos y a gobernadores ricos y poderosos, incluso a profetas y santos dedicados al servicio de Dios? Ellos pueden querer lo mejor para todos aquellos que están bajo su cuidado, más por mucho que lo intenten puede que no tengan éxito, quizás no logran lo que quieren. Sin embargo, tantas cosas sí suceden que son mucho mejores que lo que se quería lograr, suceden fácilmente, inesperadamente.

El hombre perfecto es aquel que se da cuenta que el hombre no puede hacer nada por si mismo. No tiene poder para lograr lo que quiere lograr, a pesar de todo el conocimiento, esfuerzo, ayuda y medios que tiene a su disposición. El abandona su voluntad, opciones, preferencias, deseos, metas, planes y precauciones, en una total sumisión y aceptación de su destino. Todos sus esfuerzos y conocimiento son usados en estar despierto y atento para ser capaz de estar en armonía con su destino. En este estado ya no hay más temor o tristeza, incertidumbre o decepción, solo una completa y placentera aceptación   de los resultados de acuerdo con lo mejor que pudo hacer. Dios Todopoderoso, regente y poseedor de todo dice:

Y podría ser que no les guste algo que es bueno para ustedes, y puede ser que algo que les encanta sea malo para ustedes. Y es Allah El que sabe, ustedes no saben. (Surah Bakara: 216)

Todo lo que les sucede, incluyendo aquello que les sucede por sus propias acciones, sucede solo debido a la Sabiduría y Juicio Divino, de acuerdo con la voluntad de Dios. Si se guían por esta Verdad, se someten a ella, la obedecen con placer y sin resentimiento y si sinceramente se contentan con esto, dejando incluso de rezarle a Dios para que los libre de las desgracias, o de pedirle, lo que parecería algo altruista, como pedirle fe, buena voluntad o paciencia, entonces podrán experimentar la obediencia al llamado del Señor:

“¡Muere antes de morir!”

Solo así se sentirán en la presencia de Su Señor. Serán liberados de la tiranía de su ego dominador, de la decepción, del juicio y de la evaluación subjetiva, de la ambición, deseos, gustos y disgustos. Serán capaces de percibir todo como bueno y hermoso. Por la belleza de Aquel que creó todo, estarás enamorado y en paz.

Aquel que realmente está con Dios
está de pie, aunque está muerto.
Su cuerpo alberga Su hermosa y eterna alma.
Todo falso conocimiento
juntado a través de tanto sudor y esfuerzo,
ha sido borrado por el descubrimiento de la Verdad.

Aquel que realmente está con Dios 
está de pie como un faro,
apuntando a la senda de la salvación,
amor y compasión.
Una fuente de bondades y sabiduría
ilumina el camino para
aquellos que lo pueden reconocer.
El brillo del amado servidor
puede beneficiar incluso al ciego.
Habiendo encontrado a su amado dentro de si
ha echado fuera a su ser inferior animal.

Aquel que realmente está con Dios
ha eliminado palabras sin sentido,
Poemas floridos y fábulas imaginarias,
optando en vez por la divina realidad.
Respondiendo al llamado de despertar a la Verdad,
está de pie listo para abrazar a su destino.
Es congregado por su Señor, 
llevado a reinos desconocidos
aún estando en esta tierra.
¿Cómo podemos reconocerlo?
¿A aquel que está realmente con Dios?
¿Cómo podemos ser como él, contento y en paz?
La respuesta es simple,
debemos despertar
y abrir nuestros ojos.