Una vez el Profeta Muhammad (saws) estaba con sus compañeros conversando cuando entró al lugar una persona que irradiaba belleza. Nadie lo conocía así que no era de Medina. Sin embargo, no mostraba signos de haber viajado y sus ropas blancas estaban impecables. Se sentó frente al Profeta tocando sus rodillas con las de él, puso sus manos en sus muslos y le preguntó: ¿qué es islam? El Profeta le respondió que islam es testificar que no existe más dios que Dios, rezar cinco veces al día, pagar el zakat una vez al año, ayunar durante el mes de ramadán y hacer el Hajj una vez en la vida.
El hombre luego le preguntó: ¿qué es iman? Él contestó que iman es creer en Dios, en los ángeles, en los profetas, los libros sagrados, que hay un día del juicio final, que hay una vida eterna después de esta vida, creer en el destino y que todo lo bueno y lo que creemos malo viene de Dios.
El islam nos define las obligaciones básicas de la religión. Nos dice lo que tenemos que hacer. Iman nos dice por qué tenemos que cumplir con estas obligaciones. Pero la verdadera religión está lejos de ser solo una obligación. Si nuestra religión se limita solo a cumplir con obligaciones, se hace tediosa y a la larga dejaremos de cumplir con estas obligaciones. La fe, iman, amplía nuestro horizonte y le da un sentido a las obligaciones, pero tampoco es suficiente. Hay algo que falta y esto tiene que ver con la tercera pregunta que le hizo: ¿qué es ihsan? El Profeta contestó que ihsan es actuar en este mundo como si viéramos a Dios en todo lo que hacemos y, aún cuando no lo vemos, tenemos la certeza que Él nos ve a nosotros en todo lo que hacemos, pensamos y sentimos, por insignificante que sea. Luego el hombre se levantó y salió del lugar. Sus compañeros le preguntaron que era esa persona y él les respondió que era el arcángel Gabriel.
La religión para que sea verdadera entonces debe tener estas tres patas, como una mesa. Falta una y la mesa se cae. Solo en la medida que estén estas tres condiciones podremos recibir la misericordia divina y podremos decir que nuestra religión está completa.
Ihsan viene de la raíz husun, que tiene que ver con la belleza y hacer las cosas bien. En un hadiz Dios dice que Él es bello y ama todo lo bello. Ihsan entonces junta la belleza, el amor y el buen actuar. Si yo siento que veo a Dios en todo lo que hago, siento su presencia, estoy actuando bellamente; si yo actúo bien, significa que mis actos son bellos y al ser bellos Dios ama esos actos y en consecuencia me ama a mí.
Esto de ver a Dios en todo lo que veo puede ser muy abstracto y difícil de digerir. A Dios ni siquiera lo puedo imaginar. Que difícil entonces es sentir que lo veo, que estoy en Su presencia. Pero si es posible pensar que, al hacer bien las cosas, hay belleza en lo que hago y que Dios me ama por la belleza de mis actos.
Ihsan entonces es un estado al cual aspiramos cuando hacemos las cosas bien. ¿Pero en que consiste hacer las cosas bien? Consiste en hacer las cosas sin pensar en nosotros sino en los demás. Es hacer nuestro mejor esfuerzo sin aferrarse al resultado. Es manifestar Sus atributos divinos. En todo esto hay belleza y cuando actúo por amor, Dios me ama y cuando me ama Él se convierte en las manos con las que tomo, en los ojos con los que veo, en los oídos con los que oigo, en la lengua con la que hablo y en los pies con que camino.
Comentarios recientes